Hace varias semanas acudí a las 6h (que al final fueron 5) de natación en Salobreña, evento que organizaba mi compañero de club Fran Villaescusa. El formato de la pruba ya es conocido, equipos de 10 (el mio de 7) tirándose 100m cada uno. Entre mis turnos aprovechaba para afotar a mis compañero en la prueba y prometí colgar las fotos, pero entre la perruna de las vacaciónes y lo enfermito que está mi pc la cosa se ha retrasado... un poco. Más vale muy tarde que nunca. CLICK AQUI
Pues si que estuvo apretada la cosa... Obscecado en escaparme en bici y frustrado en dos ocasiónes por Javi Iglesias se me olvidó un asunto tan sencillo como contar hasta cuatro. En fin, un despiste que no dijo mucho a favor de mi "profesionalidad" y que mantuvo la incertidumbre hasta el final. Atentos al minuto 3'45" del video.
Un aplauso para Iván, quien siendo un virtuoso nadador se puso las pilas para dejarme la labor de romper la cinta muy muy complicada. Otro para Javi por hacer su parte sobre las ruedas. Otro para Rubén, demostrando su clase con menos de 1 mes de entreno. Y por supuesto un aplauso para Antonio por ser el Rolls- Royce del triatlón, despues de cientos de miles de kilómetros... ni una sola avería y siempre cumpliendo con su cometido.
Las fotos de Bea Jimenez, haciendo ya sus pinitos. Podeis ver aquí su galería. Y a diariolatorre.es por el video.
Mucho antes de lo previsto. Espero que cada uno tengais la vuestra, lo siento si no es así, eran muchas salidas y dificil estar en todos lados. Disfrutadlas haciendo CLICK AQUI Vito esta vez te ha tocado en portada...
Un artículo escrito en el diario SUR sobre el joven triatleta Alejandro Cañas, mi chaval, ha suscitado cierta polémica debido a cierta falta de información en dicho artículo. El miercoles pasado recibí una llamada de una redactora, me pidió que le comentase algunas cosas sobre Ale, y así hice. Entre todos los temas que tratamos esta redactora y yo, mencioné, por supuesto, que yo no era su único entrenador, ya que Carlos Perez le lleva la natación desde hace tiempo, y que Antonio Galacho fue su entrenador de bici-carrera anterior a mi, con el que consiguió sus mejores resultados durante 2009. Dicho esto, yo no soy responsable de lo que la redactora decidió publicar y que ha provocado descontento tanto en Carlos como en Antonio y demás miembros del club Málaga99 (el club de Ale). Por ello pido que no se haga ningun tipo de conjetura acerca de mi afán de protagonismo en esta historia, yo presto mis servicios como entrenador poco experimentado a Ale de forma completamente desinteresada. Carlos y yo ya hemos hablado acerca de este tema y hemos coincidido en todos nuestros argumentos, por lo que no hay razón para pensar que existe algun conflicto entre nosotros.
Después de unos días sin escribir nada, simplemente porque el tiempo es bien escaso ahora mismo en mi vida, os comento mi primera toma de contacto con la competición después de mi 4ª semana de entreno, el cross de Torremolinos, en el que tuve el placer de compartir salida con mi papá. 4º en la general y 1º promesa. Y de paso aprovecho para colocaros algunos de mi últimos trabajillos fotográficos, que si no os meto triatlón de por medio ni lo mirais.... No seais malos, echadle un vistazo y dejadme vuestra opinión.
2009 empieza con cambios. Cambios en la federación, con nuevas políticas en dirección técnica y nuevo entrenador, Guillermo López Vázquez. Guillermo es una persona con muchos conocimientos, muchas ganas y buena intención y sobre todo un corazón que no le cabe en el pecho, pero lamentablemente para mí era su primera experiencia con triatletas jóvenes de nivel y sus planteamientos quizás no fueron los que yo necesitaba.
Los nuevos juniors del grupo corren como gacelas y yo voy como león detrás de ellos. Lo cierto es que me concedieron el placer de compartir muchos calentones con ellos, antes de enero incluso. En Diciembre ya estaba nadando como nunca y en marzo demostré en un par de duatlones que la cosa este año iba en serio. También en marzo marqué mi mejor tiempo en 1500, haciendo lo mismo en piscina larga que el año anterior en corta.
Llega lo serio, la primera competición importante, una copa de Europa. El nivel es alto, pero llego preparado, estoy convencido de ello y mi entrenador también. No puedo fallar, estoy capacitado y no hay lugar para errores. Nado peor de lo esperado, y sin motivo aparente me descuelgo del grupo de bici en el que iba, en llano!! Me retiré derrumbado e injustificadamente. Juan tuvo una charla conmigo para enseñarme que esto no se debía repetir.
Poco después Fuente Álamo y un tubular pinchado frustra la que yo creo que podía haber sido la mejor carrera de mis siete años como triatleta. No pasa nada, el director técnico me cede bajo criterio suyo una plaza para Pontevedra, copa de Europa, hecho sobre el que reitero mi agradecimiento. Pero esta oportunidad también fue a la basura, hacía frio y a mi nunca me ha sentado bien, pero evidentemente el frio era para todos, no hay escusa.
A partir de aquí es todo un poco confuso, comienzo a notar en ocasiones entrenando ciertos síntomas del asma del que ya di señas en el test que convocó DT en Marzo. Se Hizo patente en mi última oportunidad para viajar a Tarzo Revine con la selección sub-23, el clasificatorio “matanza” de Madrid. En esta carrera muchos sufrieron las consecuencias del calor prematuro de Mayo, y yo sufrí la mayor explosión en mi carrera. Aunque todo fue mal desde el principio, la hecatombe ocurrió en la tercera (de ocho) vuelta de bici, cuando me empezaron a pasar grupo tras grupo hasta viajar en último lugar, pero como me había enseñado una persona en la que confiaba, no hay que retirarse, y no me retiré, incluso adelanté a algunos a pie.
Algunos por petada, como Paquillo y yo, y algunos por mala suerte, como Antón, perdimos la última plaza para el europeo. Y aquí se acabó la temporada, punto final, ya no había manera de arreglarlo. Yo ya estaba haciendo las maletas para irme a casa, aunque no me lo había dicho nadie, yo lo sabía. Ya no hay ganas de competir, estoy cansado de tanto entrenamiento sin resultado, estoy cansado de tratar de aguantar un pico de forma que alcancé en marzo. Simplemente he perdido la ilusión, que es lo peor que le puede pasar a una persona que lucha por algo.
Poco después acudí voluntariamente a hablar con mi director técnico, a mostrarle mi interés por seguir luchando, a tratar en vano de convencerle de que mi vida pertenecía a su proyecto y que no me abandonase. No se por qué lo hice, cuando realmente sabía que no contaba conmigo, y lo que es peor, sabía que yo no quería seguir ahí. Me comunicó la esperada noticia.
En tres días hice la maleta, alquilé un coche y me fui a casa, no quería estar en un lugar al que no pertenecía. El resto de mi temporada se basó en pesados, solitaros y aburridos entrnamientos con poco sentido que se resumieron en un, respetable y poco más, puesto 11º en el cto. España absoluto.
Y aquí comienza mi reflexión. Tres años de mi vida tirados por el retrete: Es cuando toda había pasado cuando me di cuenta de que durante tres años me había estado creyendo la gran mentira de que formaba parte de algo importante. Salió a la luz que únicamente había estado rellenando un hueco en un grupo de entrenamiento del que no era un figura relevante y que estaba allí solo porque nadie mejor que yo quería mi plaza, ¿o no me hubiesen echado antes si Mario Mola hubiese querido entrar? Por suerte para él, Mario es más inteligente que yo y ha seguido progresando en su casa, con sus padre y con su entrenador de siempre, para quien su mejora cada día es lo más importante y lo que le quita el sueño, un Hurra!!! por Iván Muñoz.
Lo que veo ahora es que mi vida dio un vuelco en Septiembre de 2006, un vuelco hacia peor, dejé a personas que me apreciaban y habían trabajado en mi sin esperar nada a cambio más que mi felicidad, por un entidad que me utilizaba como experimento y si no daba el resultado esperado, me desechaba, como ha ocurrido. Si pudiese volver a tener 18 años no me lo pensaría un instante, diría no Juan, agradezco tu proposición pero prefiero quedarme en mi casa, con mis padres y mi entrenador, donde seguramente progresaré bien, nadie me pedirá nada y no perderé nada si no todo sale bien.
Por suerte 21 años son pocos, y volver a empezar es posible, ya está bien de sacrificar y probar métodos. Yo voy a usar el que seguro me funciona, que es el del trabajo, trabajar y trabajar, y si no da frutos seguir trabajando hasta que los de, porque se que cada día cuando acabe de trabajar llegaré a casa a abrazar a mis padres y llamaré a mi entrenador para que felicite mi trabajo y me mande más. Bajo mi punto de vista, la nueva dirección técnica ha comenzado un proyecto ambicioso para convertir a España en una de las grandes potencias del triatlón en cuanto a resultados se refiere. Y lo está consiguiendo, 2009 ha sido el año con mejores resultados en todas las categorías que yo recuerdo en mi joven vida triatlética. Tenemos puestos en cabeza, tenemos aspirantes a medalla y tenemos potencial para meter a tres tíos en los JJOO. En este aspecto se está haciendo indudablemente una mejor gestión que en los ocho años anteriores.
Pero señoras y señores lectores y triatletas, nos estamos olvidando de lo más importante, que son las personas que participan en este proyecto. Y si para que un atleta procedente de la Blume consiga un oro olímpico (fijaos que me estoy poniendo en lo mejor), hace falta cambiar a peor la vida de muchos otros, para mi esta medalla no vale nada. Cuando una entidad que dirige un deporte busca números en hojas de resultados en lugar de satisfacción en las personas que los han conseguido, dejará de ser un deporte para convertirse en una empresa, y no una empresa como google, que permite a sus empleados vagar libremente por un ciudad construida para ellos, sino una empresa como la que dirigía antaño John Ford, quien exigía a sus trabajadores ser católicos y formar una familia tradicional americana (este ejemplo evidentemente salvando las distancias, es una exageración). Dejando con esto el espíritu deportivo y saludable a un lado.
Pero en tres años no todo ha tenido que ser malo. He compartido muchos buenos momentos con mis compañeros y mis entrenadores, con los que he llegado a tener una relación paterno-filial (al menos por mi parte). Y al irme es esto lo que queda, una profunda amistad con alguno de ellos y una maravillosa afinidad, algo más que amistosa, con una compañera en concreto, los que me conozcan saben de quien hablo. La Blume es un camino hacia el éxito, si, y puede que el más rápido, pero desde luego no es el único y seguro que no el mejor. Coger un atajo está bien si te lo sabes, pero si quiero ir hacia lo más alto, prefiero ir por la autopista.
Y para terminar esta historia felizmente quiero dar ánimos a todos los chavales y chavalas que habitan la Blume actualmente. Ya habréis podido comprobar que es una vida bastante complicada. Tanto mis antiguos compañeros: Uxio, Víctor, Fernando, Inma, Jorge y Jariel, como las nuevas incorporaciones: Vicente, Albert, Ricardo, Judith, Tamara y Miriam (espero no haberme olvidado de nadie, no me extrañaría…). Seguid adelante y trabajad duro porque esa es la fórmula universal que resulta en victoria.
EL ENGAÑO En esta parte voy a dejar en un plano secundario las competiciones y prefiero centrarme en mis experiencias personales a modo de reflexión desde el presente.
Si no recuerdo mal nos quedamos terminando la temporada 2006 y dejando las maletas en mi nueva habitación. Aquí aparentemente todo era bueno bonito y barato, baratísimo por no decir gratis, o eso me creía, pero como reza el dicho popular en esta vida todo tiene un precio, y la mayoría de veces no se paga en efectivo.
Por las mañanas el desayuno en la mesa, risas con los compañeros y entrenamiento duro y satisfactorio, todo sin salir del mismo recito; en eso se basaba todo, pues que guay!!
Por otro lado había que estudiar, mis padres me lo decían, mi entrenador me lo decía y yo lo sabía, pero al fin y al cabo no estudié. La comodidad del descanso entre entrenos y lo poco que estudiaban mis compañeros más cercanos ciertamente fueron más atractivas que viajar en metro 1h30' al día y pasar las noches "hincando codos". Pero la verdad es que lo intenté, y de hecho aprobé mi primer examen, lamentablemente fue el único que hice. Era difícil, y además no estudiaba exactamente lo que quería, y un año sabático es muy común. Por lo menos ante mi conciencia estos eran los justificantes.
En el aspecto deportivo progresaba adecuadamente, mejorando en natación a base de metros y en bici-carrera evolucionando de manera natural, quizás más sobre las ruedas, recuerdo machacadas en solitario de 100km en menos de tres horas. Era lo que me gustaba hacer y era lo que hacía, que más podía pedir?? Entrando en temporada, lo corría todo y los resultados eran medianamente buenos, me sentía bien, parecía que mi entrenador confiaba en mi y mis padres estaban orgullosos. Además tenía un club que me pagaba los viajes!!! y los premios de las carreras iban "pa la saca", a gastar en cosas para la bici, buah!! qué bonita mi bici...!!!
A final de mi primer año en la Blume el balance era positivo, aunque tampoco para dar saltos, cuartos y terceros puestos en campeonatos de España y mi primer viaje al extranjero compartiendo mesa con el mismísimo Javier Gomez Noya.
Esto me gustaba, queria más...
Y tuve más. En 2008 la cosa empezaba a ponerse exigente, ya era sub-23 y había que dar la talla fuera.
Comencé estudios de aeronáutica, lo que yo quería, y de primeras aprobé las dos a las que me presenté, 100% efectividad, me sentía seguro, podía con todo. Empezando la temporada me aventuré sin compañía a la Isla de Nevis en el Caribe, puntos baratos a cambio de un viaje caro, que por suerte se me reembolsó a final de año. Fue toda una experiencia, me perdieron la bici con toda la ropa y me llegó la mañana del día antes de la carrera, así que anduve tres días con dos camisetas y dos pantalones, aprendí que la ropa importante tiene que ir en la de mano. Y un 4º puesto me dio lo que quería, puntos. Era un pollo de 22 participantes, para que vamos a engañarnos, pero di lo que se esperaba de mi y me fui contento a casa. Los puntos me sirvieron para formar parte de la competición mas inhumana que haya vivido, la primera Copa de Europa de Pontevedra, 10ºC en el agua y 9ºC lloviendo en el aire, creo que no hay que decir más, bueno si, que me retiré cuando sonó la alarma de la hipotermia al alcanzar mi cuerpo los 31ºC.
Más adelante en la temporada dejé de ir a clase y me centré en la carrera por el Europeo sub-23. La cosa se debatía entre Gomar, mi nuevo compañero y amigo Antón, Paquillo, Parreño y la resurrección de Albeto León. Josemi, Godoy y Fidalgo jugaban en otra liga. Finalmente la vuelta a la tumba de Alberto León y la baja por lesión de Paquillo dejaron 3 plazas para cuatro aspirantes, no dejé pasar la oportunidad y me metí en la selección junto a los tres "fijos", mi compañero de Blume Antón y mi compañero de equipo Parreño. Todo salía bien, y continuó bien.
La carrera no fue sobre ruedas, en absoluto. Después de haber nadado medianamente bien, en el segundo paquete, una rueda pinchada desde boxes hasta el km3 ralentizó mucho mi marcha y tuve que dejar pasar el gran autobús y dos grupos pequeños más. Cambio de rueda y comienzo desde la total desesperanza lo que me pareció una remontada heroica, para primero alcanzar el grupito de Fidalgo y luego llegar con este hasta el autobús de cabeza, que como buen autobús iba lentito por la derecha de la calzada.
Al final un puesto 22 es lo mejor que salió de mis piernas después 34km de intenso pedaleo constante y 6 km de relax.
Y gracias al mal día de Parreño y Godoy, y la común mala suerte de Antón, llegué tercer español, lo que me metió en el primer equipo de relevos, que pilló chapa!!! Si señor.
Acababa el año con un buen resultado y mucho que decir, plena confianza en mi mismo y la confianza (como siempre) de mi familia, y no menos importante la de mi entrenador convertido en director técnico Juan Rodríguez. Un año más tardaría en darme cuenta de que todo era un engaño...